La lucha intelectual y la red protectora
es un artículo de J. Ibaszabal publicado en el nº del 8 de agosto de 1999 de GARA.
J. Ibarzabal Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas
La lucha entre Euskal Herria y los estados español y francés ha alcanzado un punto de inflexión. Mientras que para unos es un punto que precede al nacimiento de una curva convexa (marcha rápida hacia la configuración de un Estado vasco soberano e independiente), para otros es un punto máximo, que anuncia el ocaso de la lucha de liberación nacional y social.
La izquierda abertzale ha hecho un movimiento audaz (nacimiento de Euskal Herritarrok, acuerdo de Lizarra-Garazi, tregua indefinida de ETA), no exento de ciertos riesgos. Para que este triple salto no provoque una caída, con el consiguiente tortazo político, conviene cubrirse lo más posible.
Afortunadamente el MLNV tiene una red protectora para que en este salto a lo desconocido se corra el menor riesgo posible. Esta red es la participación popular, el lenguaje popular que se manifiesta a través de los movimientos populares plasmados especialmente en el colectivo de presas y presos, en el colectivo de refugiados y refugiadas, en las Gestoras pro Amnistía, en Senideak, en las propias asambleas de Herri Batasuna...
Si bien la lucha dialéctica en la confrontación con los dos estados mastodónticos ha sido siempre básica, actualmente adquiere más importancia que nunca, y conviene que el fragor del combate y los cantos de sirena no nos hagan perder el norte. Existe cierto riesgo de que la participación cada vez mayor en la gestión pública, debilite nuestros planteamientos en aras de una mayor eficacia, de un mayor realismo político. Creo que se aprecian ciertos síntomas cuando desde filas cercanas a las nuestras se critica el maniqueísmo y la radicalidad abertzale, proponiendo terceras vías para superar visceralismos, actitudes que, según ellos, carecen de sentido. El maniqueísmo (el bien y el mal), el dualismo, la lucha de contrarios..., no es malo "per se". Yo diría que a nivel intelectual es lo habitual y correcto en la fase actual de la lucha. El maniqueísmo o la "doble verdad" no es un absurdo (o si se quiere es tan absurdo como la vida), cuando se hace un planteamiento "perspectivista". Es decir, desde la perspectiva abertzale tenemos pleno derecho a ejercer el derecho de autodeterminación y a constituirnos como Estado independiente y soberano. Y desde la perspectiva española y francesa hay razones para que las cosas sigan como hasta ahora. Hay pues una doble verdad y para superarla sólo hay una solución: el ejercicio del derecho de autodeterminación. Lo demás es perder el tiempo en disputas estériles, que lógicamente benefician más a la otra parte.
Por supuesto, con lo dicho no abogo por la supresión de los contactos con el enemigo, que serán cada vez más numerosos en la nueva era en que vivimos. Me refiero a la forma de abordar esos contactos, a las conclusiones, y la valentía de seguir llamando al pan pan y al vino vino. Conviene tener presente que a pesar de ciertos indicadores optimistas, aún no hemos conseguido prácticamente nada, y que el enemigo se comporta con la misma chulería de siempre.
Conviene no caer en un postomodernismo fofo, en un humanismo hipócrita y sinsorgo, y no poner excesivo entusiasmo en la creación de las comisiones para la reconciliación, la verdad y el perdón, cuando el conflicto está en plena efervescencia y nuestros presos y refugiados son perseguidos con saña.
La reconciliación vendrá con el tiempo, y la única forma de acelerar el proceso es buscar una auténtica solución para no cerrar la herida en falso. Aquí también hay una doble verdad, cuando se denuncian las atrocidades cometidas por la otra parte. España pide justicia por sus muertos, mientras que Euskal Herria asiste atónita al espectáculo de ser considerada verdugo, en esta guerra donde tanto ha sufrido.
No resulta fácil la tarea de los intelectuales vascos abertzales en un momento en el que, repito, la lucha dialéctica adquiere más importancia que nunca. Resistir, construir, dialogar y comunicar en clave abertzale es tarea ardua, teniendo en cuenta los inmensos medios del enemigo. Bienvenidas sean las sugerencias de nuestros intelectuales (para eso están), teniendo como guía la red protectora de los movimientos populares.